Al mar

Soy una ínfima parte de la inmensidad que me rodea; mi cuerpo de blanco nacar vaga eternamente entre las aguas, suspendido entre colores generosos.

Aparecí un día sin saber cómo. A mi lado había muchas cómo yo. La arena que me rodeaba, la que fue mi cuna, era blanca, suave, casi etérea. Los rayos del Sol calentaban con toda la fuerza de que son capaces, regalando a todo y a todos un alo de color, de brillo, de belleza…….

A lo lejos había algo azul, verde, plateado; se ondulaba, se alzaba y se movía, brillando cómo si de miles de espejos se tratase. Me atraía. ¿Era su infinita inmensidad; o quizás el aroma a algas, a coral, o aquél impenetrable misterio que despedía con destellos azules y violetas?. No lo sé. Algo se movía hacia mí; era rápido, blanco y transparente; me pareció muy divertido. Retrocedió y al minuto volvió con más amigos suyos. Eran olas.

-¿Quieres jugar conmigo?. Me preguntó una muy hermosa, brillando de alegría, saltando una y otra vez por encima de sus compañeras.

-!Sí por favor , llévame contigo!. Aquí me aburro mucho.

Pero se alejó muy deprisa, riéndose. Volvió, pero no parecía la misma. Era muy grande,gris,casi aterradora; se abatió sobre las demás, sobresaliendo entre ellas, gigante, enorme, inmensa…el Sol había desaparecido. Tuve miedo, deseé esconderme, huir entre la arena, pero no tuve tiempo de hacerlo; me atrapo, me arrastró al agua y saltando entre crestas de espuma, me llevó lejos, muy lejos…..mar adentro.

Toda su belleza se había apagado, cómo escondido, ahora chocaba con fuerza contra todo lo que tenía por delante. Su color era gris y negro; mar y cielo eran una misma cosa; truenos y relámpagos encendían la inmensa bóveda azul con luz blanca y eléctrica; el viento arreciaba más y más, soplando con ráfagas irregulares.

Pensé que iba a morir cuando de repente todo se sumió en silencio; una paz infinita lo rodeaba todo; la fiereza anterior se había transformado en tranquila calma; estaba descendiendo.

Allá arriba, en la superficie, el infierno proseguía con violencia ; más nada se oía en aquél mundo extraño . La luz, al penetrar en el agua, se transforma en misteriosos colores, todo lo que me rodeaba estaba dotado de un tono extraño pero hermoso. Los cuerpos suspendidos en el agua nadaban tomando formas indefinidos y opacas. El fondo del mar no pertenece a éste mundo; forma parte del más allá inexplicable.

De repente me sentí arrastrada con violencia por una fuerza extraña: me alejaba, me alejaba con una velocidad que aumentaba cada vez más. No sé cuánto tiempo viajé con la corriente, probablemente mucho…

Yo me preguntaba la razón de aquella súbita violencia del Océano, de aquella tempestad horrible, que parecía un enfado tremendo contra algo o alguien que mis ojos no alcanzaban a ver.

La corriente había cesado pero yo seguía nadando, impulsada por mis dos conchas.

De pronto, observe una gran mancha oscura que se extendía más y más, que se hacia más y más grande, y que ensuciaba el hermoso azul con un color granate. Muy intrigada subí a la superficie y allí, horrorizada, encontré la respuesta a mi pregunta.

Montados en co!osales artefactos de madera y hierro habría unos 50 hombres[ el nombre de tan extraño animal lo conocí mucho después],que desgarraban y descuartizaban cuerpos de ballenas. ÉSTAS, en decenas, yacían sobre la superficie del Mar, manchandolo con su sangre. Asqueada me sumergi otra vez, alejandome de aquél horror lo más aprisa que podía. Ahora ya sé porqué el Mar se enfada. Los hombres le roban sus más preciados tesoros, sin tener en cuenta que no se puede matar lo que es del Mar, porque el Mar es la Vida. A lo largo de mis viajes por Océanos y Mares que forman parte de una integridad, y que establecen un equilibrio entre los animales y plantas que de ellos dependen, he podido comprobar como el hombre, en su egoismo, no se conforma con tomar la parte que !e corresponde, ni disfruta de !o que !e está destinado, no. El hombre necesita más.Poco aa poco, extermina la riqueza de los Mares, mata la vida que en definitiva es Su vida.

Extingue en su avaricia, todo lo que puede aprovechar, devolviendo contaminación y desperdicios. A cambio de la ayuda que le brinda La Mar, los hombres inculcan a sus hijos la idea de que tienen que robar lo que no les pertenece por Ley natural.

Yo ya no estoy entre las aguas; sólo viajó a la playa cuando una vez al año, la niña que un día me recojio de la arena, se va vacaciones.

Publicado por allendan1313

Aprendiz de escritora...

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